Del 6 a 8 de marzo hemos celebrado, en la Residencia Betania de Jesús Nazareno (Córdoba), la Convivencia de Cuaresma de este año, teniendo muy presente la Palabra de Dios Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1 Sam 3, 10), con los siguientes objetivos:
+ Encontrarnos y disfrutar de un tiempo amplio de silencio, para convivir, orar y celebrar.
+ Estar en actitud de espera para acoger aquello que el Señor pueda mostrarnos.
+ Unirnos a dos grandes santos, que inspiran esta convivencia, en sus celebraciones:
            * VIII Centenario del tránsito de san Francisco de Asís.
            * III Centenario de la Canonización de san Juan de la Cruz y I Centenario de su declaración como Doctor de la Iglesia

A lo largo de la Convivencia hemos tenido cinco momentos de oración personal y en pequeños grupos:
* Primer momento de oración: Silencio, oración, Palabra de Dios, paz. Cuatro claves para encontrarnos con nosotros mismos y con el Señor
* Segundo momento de oración: Mi propia realidad personal.
«La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón.» (1 Sam 16, 7b)
* Tercer momento de oración: La realidad eclesial actual.
«La Iglesia… no es una fortaleza, sino una tienda capaz de ampliar su espacio y de dar cabida a todos. La Iglesia o es “en salida” o no es Iglesia, o está en camino, ampliando siempre su espacio para que todos puedan entrar, o no es Iglesia. «Una Iglesia con las puertas abiertas» Siempre con las puertas abiertas.» (Papa Francisco, 23-10-2019)
* Cuarto momento de oración: Oración comunitaria.
* Quinto momento de oración: El mundo en el que vivimos.
«En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, el principio del bien común se convierte inmediatamente, como lógica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres.» (Papa Francisco. Laudato si’, 158)
El clima de silencio y oración, la convivencia y la celebración han supuesto un impulso para vivir con mayor profundidad este Tiempo de Cuaresma, que nos encamina hacia la celebración de la Pascua.